Colores que activan vidas: esto es Pintaramanga - BGA Te Activa

¿Puede el color cambiar tu vida? Puede que parezca algo secundario entre las necesidades del día a día, pero en Bucaramanga hemos encontrado que algunos galones de pintura, mucho arte y la voluntad de la comunidad puede hacer la diferencia.

Así ocurrió en siete sectores del norte de Bucaramanga. La historia viene desde 2017 cuando desde el Instituto de Vivienda de Bucaramanga, Invisbu, empezaron a reunir a las comunidades para conocer de fondo la historia y necesidades de cada barrio. 

El proyecto se denominó Pintaramanga y al día de hoy, fueron 2.098 casas transformadas y 83.300 metros cuadrados de fachadas que han vuelto a vivir.

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La idea era conseguir una transformación en estas comunidades aquejadas por fenómenos sociales ligados a la falta de oportunidades por medio de la intervención y mejoramiento de sus fachadas, sumado a la realización de murales artísticos en puntos claves escogidos por ellos mismos.

 

No creas que son simples galones de pintura y rodillos, a muchos de estos trabajadores ciudadanos les ha tomado años conseguir y levantar su propia casa, por lo que toda ayuda se recibe de brazos abiertos. Muchos llevan hasta 40 años en sus barrios y les sobran dedos de las manos para decir cuántas veces han podido mejorar sus hogares.

Desde BGA Te Activa queremos mostrarte cómo hizo Pintaramanga para cambiar la cara y el futuro de estas 8.392 personas desde la perspectiva de cada barrio beneficiado. 

¡Actívate con las historias de amor propio y superación presentes en cada rincón de colores de este proyecto!

 

Colorados: la primera frontera del campo

Nací hace poco más de 55 años cuando a mi alrededor sólo crecían los cultivos y el ganado. Aunque hoy en día nuevos barrios me rodean, sigo siendo el punto más al norte donde todavía puedes decir que te encuentras en Bucaramanga.

Cuando me empezaron a llamar por el nombre por el que me conoces, solo habían algunas familias campesinas que dividieron sus parcelas para permitir que su descendencia se asentara allí.

Desde  allí empecé a poblarme, producto de la llegada de nuevas familias llegadas del campo en busca de mejores oportunidades de vida en la gran ciudad.

La gente me llama y no sin motivos “el mejor vividero del norte”, pues se trata de personas honestas y unidas, familias que se conocen hace años, que trabajan codo a codo por tener el mejor barrio posible.

Entre 2017 y 2018 vi como cerca de 14 mil metros cuadrados, más de 500 viviendas, adquirieron una nueva vida.

Hoy soy colores y soy arte. Soy el barrio Los Colorados.  

 

El Rosal, la carranga y su gente

Al frente de Los Colorados me encuentro, marcando el límite de Bucaramanga. ¡Somos la vitrina de entrada a la ciudad y estamos orgullosos de ser la primera cara que verás si nos visitas!

Poseo una comunidad que se quiere y se cuida, pero también se divierte. De hecho, poseo uno de los tres únicos sitios donde se presenta música carranguera en la ciudad, porque de todo se podrá decir, menos que en El Rosal su gente no sabe lo que es sudar al ritmo de la carranga.

Eso ocurre cada 15 días en un lugar donde se suele reunir la gente, sea para celebrar fiestas o actividades de los colegios. De esa forma le damos homenaje a nuestra herencia del campo, de la música creada al lado de los cultivos.

Después de todo, al ser la comunidad que despide a los viajeros de la ciudad, nuestras raíces están muy ligadas a la música que se compone entre guitarras y azadones.

La comunidad es tan cercana que la unión de muchas viviendas juntas descubre un macromural que se puede percibir cuando sales de la ciudad, como quien despide con cariño a sus visitantes. En 2018 fueron 4 mil metros cuadrados, 104 casas, que revivieron con colores

Soy fiesta y soy campo. Soy el barrio El Rosal.

 

 

Ciudadela Café Madrid y el Río de Oro, la puerta del tren en Bucaramanga

Mi historia es una de olvido y resurrección. Y va conectada enteramente con el ferrocarril que dejó de llegar a Bucaramanga en 1991.

Al principio, alrededor de la estación que recibía al tren que llegaba de Puerto Wilches se asentaron diversas familias que buscaban prosperar con la ayuda de esta gran máquina y el comercio que traería a la capital.

Sin embargo, como a Santander la industria ferroviaria se demoró casi 20 años más de lo esperado en llegar, antes de lo pensado, los camiones y camionetas fueron desplazando el comercio y la zona fue cayendo en el olvido.

A la zona, no obstante, siguió llegando más gente, sobre todo del campo, hasta que en 2012 un infortunado incendio quemó los ranchos y lo que quedaba de la estación.

Aunque creí que la historia no me daría una nueva oportunidad, estaba equivocado. 

En 2017 empezó un nuevo proceso para darle a la gente los espacios que nunca tuvieron y recordarles lo importante que son para Bucaramanga. La estación del tren, todo un monumento histórica, cobró nueva vida y en vez de ferrocarriles aloja arte y jóvenes deseosos de aprenderlo. Se convirtió en una ludoteca.

Los linderos del río no volvieron a ser lugares olvidados que vieron mucho atrás sus mejores días. Allí se hizo no un parque, sino uno de los más completos de toda la ciudad, lineal y llamado Río de Oro. Muy nuestro.

También llegó la pintura, los colores y el arte. Así renací. Soy el barrio Café Madrid y soy el Río de Oro.

 

La Juventud, dignidad y resiliencia

Hace más de 50 años, en lo que hoy se conoce como un barrio, era un terreno destapado donde se empezaron a acomodar algunas familias. Para la época, ni siquiera había vías de acceso y el área urbana de Bucaramanga aún se percibía muy lejos.

Con los años, se construyeron las vías de acceso y la expansión de la ciudad llegó a nuestros límites. Durante muchos años estuve relegado al olvido y acosado por problemas sociales que he heredado, pero también vi llegar a gente trabajadora, dispuesta a mostrar la mejor cara.

Hoy mi cara es de colores, con murales que reflejan a mi comunidad, que lucha todos los días por salir adelante y hacer del barrio, un lugar próspero para sus familias.

Fueron cuatro los murales que se crearon en acuerdo con la gente del barrio. Uno de ellos es un escenario muy importante, el de la cancha La Bombonera, que en sus años de vida ha visto las más gloriosas batallas deportivas que se han disputado con un balón en el norte.

Son 15 mil metros cuadrados, que representan 340 hogares con la esperanza que da un hogar bonito.

En su momento fuí el barrio más joven del norte de Bucaramanga (a ello debo mi nombre) y hoy este es un sitio lleno de colores y optimismo. Soy el barrio La Juventud.

 

La Independencia, los colores y una nueva historia

Nací casi al tiempo que los demás barrios de la zona, desde la segunda mitad del siglo pasado, pero hoy no quiero hablarte de historia. Quiero hablarte de la gente (y no cualquier gente, sino la mía).

Cuando se planteó la posibilidad de pintar las fachadas de las casas, por 2018, los primeros vecinos interesados solo concibieron algunos puntos que no quedaran cerca a ciertas zonas inseguras. 

A pesar de todo, en menos de un año todas esas barreras se fueron derrumbando y se lograron intervenir sitios que hasta hacía muy poco era impensable ingresar.

Al día de hoy, en mis calles hay ocho murales que honran la colombianidad y la resiliencia. La lucha por vivir mejor cada día y la esperanza de que todo puede ser mejor. Es el honor a un nombre que me he ganado a pulso.

Varias cartas de amor empezaron a crearse, con todo lo bueno que tiene este lugar. Algo de pintura y mucho sentimiento por lo nuestro fue suficiente para conseguir grandes cambios. Soy colores, soy la gente, soy el barrio La Independencia.

 

El arte y la conexión

La pintura y el arte no solo une sino conecta comunidades diferentes pero con entornos similares. Con Pintaramanga se creó un circuito de arte urbano en 40 sitios que fueron seleccionados por los habitantes de cada sector seleccionado para alojarlos.

Con esto se busca unir al Norte con la Meseta de una forma mágica y positiva.

Si deseas conocer cuáles son, te los contamos:

  • Barrio Los Colorados (9 murales)
  • Barrio La Juventud (6 murales)
  • Barrio La Independencia (11 murales)
  • Barrio el Rosal (3 murales)
  • Barrio Café Madrid (2 murales)
  • Escuela Normal Superior
  • Barrio La Universidad (estación UIS Metrolínea)
  • San Alonso (3 murales en el Complejo Deportivo Alfonso López)
  • Norte Club Tiburones
  • Comuna 14 (escalera del barrio Los Sauces)

Vale recordar que este trabajo no tendría el éxito que tuvo sin el apoyo de la academia en sus primeras fases. Ya lo dijimos, no son solo galones de pintura y rodillos, son profesionales en diferentes áreas como ingeniería, humanidades, comunicación, artística e investigación que creyeron tanto como las comunidades en este proyecto para plantar en ellos el interés por el arte, la historia, las tradiciones y los valores comunitarios.