Christine, de Alemania a Bucaramanga - BGA Te Activa

Christine Bock llegó a Colombia por un interés académico específico y terminó convertida en una bumanguesa más en los cuatro meses que ha estado en la ciudad. En poco tiempo habrá de volver a su natal Alemania y extrañará la calidez que ha encontrado en la gente.

Está enfocada en el estudio de la psicología y la trajo a nuestro país su interés por adentrarse en el estudio de las terapias de trauma y estrés postraumático, como parte de la maestría que adelanta en Münster, ciudad donde nació.

“Me encontraba buscando si hay personas que están investigando o trabajando este ámbito y encontré a una profesora que trabaja en la Universidad Pontificia Bolivariana, UPB, que tiene mucha experiencia en este ámbito; la contacté y por esto me vine a Bucaramanga”, recordó Christine. 

En el poco tiempo que lleva, no solo se ha acoplado a los hábitos de una ciudad como la nuestra -hoy confiesa que no le molesta las demoras, un aspecto casi inconcebible en Alemania-, parece más cómoda en ella que muchos bumangueses nativos.

Una ciudad cálida (literal y figurativamente)

Esta psicóloga de 24 años suele ir en tenis a donde quiera que vaya para no desaprovechar la oportunidad de caminar y si ha llegado a tiempo a algún punto de encuentro con otra persona, pero esta no ha llegado, no le molesta sentarse en algún parque y pasar allí algunos minutos extras.

“Hay quienes dicen que la gente de acá es muy brava, pero yo siendo alemana no me lo parecen, todo lo contrario, son muy amables”, dice convencida, “yo trabajaba en la universidad en una sala con otros profes y siempre me preguntaban cómo estaba, qué he hecho o si quería probar cosas de comida, entonces me he sentido muy bien”. 

Curiosamente, la oferta gastronómica santandereana ha sido de las pocas cosas que Christine no ha podido disfrutar de la ciudad. La razón es elemental pero de peso: es vegetariana.

Al preguntarle si no le es difícil su estadía en una ciudad con una oferta tan rica en platillos derivados de la carne, se ríe y recuerda que la oferta de frutas y verduras es tanto o más rica, si bien menos popular.

Ella va al mercado de San Francisco, que le queda muy cerca a su casa y compra las frutas frescas para su sustento. Colombia es rica en frutas tropicales y ella confiesa que una de las cosas que extrañará más es esa rutina de ir al mercado y surtirse de todo tipo de alimentos naturales.

No es lo único. También extrañará el contacto con la gente. “A mí el señor que me vende me pregunta cómo estoy, qué he hecho y me recomienda. No solo en el mercado, esa calidez está en todos lados”.

Ella ahonda en este tipo de relaciones casuales pero cercanas con gente que no es necesariamente tu amiga, pero se convierte en algo más. Un fenómeno que le causa un natural interés, propio de su vocación como psicóloga.

Nuestro ADN

“Me encanta que se forman algo así como amistades, pero pequeñas, que el de la papelería o el de la frutería pregunta cómo le ha ido y qué tal su semana. Es una cosa que en Alemania casi no se ve porque allá en las ciudades la gente está más distante. Eso sí me encanta y lo voy a extrañar mucho”, reflexiona. 

Christine ha tenido como empaparse de nuestra particular idiosincrasia. Aparte de su investigación, decidió involucrarse ayudando a atender directamente a víctimas del conflicto por medio de otras entidades que hacen esta mediación. Algunas veces lo hace en consultorios en el centro de Bucaramanga y otras veces se traslada hasta Girón.

“La gente de acá es mucho más flexible, en cambio yo, como alemana, planeaba mucho, más a largo plazo. Cuando vuelva a mi país creo que voy a estar mucho más relajada con esas cosas”, concluye. 

Tres preguntas sobre nuestra propia psicología

¿Qué aprendiste de tu experiencia en tu investigación?

“Para mí es impresionante que muchas personas han vivido tantas cosas tan impresionantes (en el marco del conflicto armado), cosas que viniendo de Alemania uno no se puede imaginar y que todavía sean felices y vivan contentos (contentos) y bien”.

¿Qué te llevas de Bucaramanga?

“Creo que como persona cambié bastante en diferentes cosas culturales, por ejemplo, hay muchos aspectos de la vida acá que son muy diferentes a Alemania… a veces me cuesta lo de la puntualidad, que la gente de acá es mucho más flexible, que yo como alemana planeo mucho”. 

¿Volverías a Bucaramanga?

“Sí, me encantaría, yo sí quiero volver pero me toca después de la maestría. A Colombia seguramente volvería para visitar ya que aquí ya tengo varios amigos”.