Sin saberlo, Makzym llegó a Bucaramanga para salvar su vida - BGA Te Activa

A sus 22 años y en medio del paradisíaco mar caribe, los planes del marino ucraniano Makzym Gnybeda pasaban por playas doradas y sol radiante. Sin embargo, la vida le destinó a conocer Bucaramanga. Y no por placer, para salvar su vida.

Cuando se encontraba en altamar, cerca de las costas brasileñas de la población de Santos y con rumbo a República Dominicana, su corazón empezó a fallar. Una seria afección producida por un virus golpeó este vital órgano y le forzó a buscar ayuda médica en Sudamérica.

Para su infortunio, ni en Cartagena –donde su bote tuvo que atracar inicialmente- ni en Barraquilla, a donde llegó después, pudieron estabilizarlo. Sus dolencias superaban las capacidades de los galenos.

Corría el caluroso julio de 2018 cuando la carrera contra el tiempo se tornó dramática. El virus golpeó primero con un infarto casi fulminante, del que Makzym volvió con ayuda de un desfibrilador, solo para que luego sus riñones empezaran a fallar.

La decisión de llevarlo a Bucaramanga sería la diferencia entre vivir y morir. En la Fundación Cardiovascular, FCV, existía la pericia y los equipos para recuperar a este paciente del borde de la muerte.

La opción era acertada. Los centros médicos y la capacidad del personal de los hospitales, han posicionado a la ciudad como un referente para el turismo de salud en todo el mundo.

Desde la FCV viajó a Barranquilla el doctor Leonardo Salazar, quien se encargó de conectar a Makzym a un corazón artificial que dio un margen de tiempo para poder movilizarlo a la capital santandereana.

Como la ley colombiana es clara frente a la imposibilidad de priorizar a un extranjero en la lista de donantes de órganos, la mejor solución era implantarle un corazón artificial que le diera al ucraniano la posibilidad de volver a la vida.

Al principio las dudas fueron muchas. La opción que querían las aseguradoras de Makzym era llevarlo a Bogotá, sin embargo, los doctores de la FCV los convencieron que el clima cálido de Bucaramanga y el personal médico en el hospital garantizaban más posibilidades de supervivencia.

Así, el implante se realizó y tras cuatro semanas, este marino empezó a recuperar sus fuerzas y activar de nuevo su vida.

En febrero de 2019, tras algún tiempo más de recuperación en que estuvo acompañado de su madre, que viajó de Ucrania, Makzym pudo volver a su tierra para activar su vida de regreso.

La salud de Makzym se activó en Bucaramanga en medio de un entorno de bienestar y tecnología de punta que renovó su vida.

¡Ven! Bucaramanga Te Activa.