Daniel Mateo, un pequeño con corazón bumangués - BGA Te Activa

A Diana Carolina Granados le dijeron -en el único hospital que tiene Aruba- que el pequeño que gestaba en su vientre tenía pocas posibilidades de vivir, que tenía una malformación en su pequeño corazón. Corría su quinto mes de embarazo y el primero de 2017.

Dos años después, ese pequeño que sería llamado Daniel Mateo puede caminar, comer y jugar. Su corazón es tan bumangués como él mismo, que llegó a la ciudad aún en el vientre materno y las capacidades de los médicos de la Fundación Cardiovascular, FCV, y el Hospital Internacional de Colombia, HIC, le permitieron superar todas las expectativas que le daban en la isla caribeña.

“Fue un milagro” dice Diana, que aún así, recalca que su pequeño ha tenido que pasar por duras pruebas desde que nació.

El 23 de junio de 2017 llegó la madre, aún en gestación, a Bucaramanga gracias al avión ambulancia del HIC. El 5 de julio siguiente nació Daniel Mateo, cuyo corazón falló por primera vez a sus 43 días de nacido.

Al tanto de su condición, los doctores lo conectaron a la máquina Ecmo, que traduce Oxigenación por Membrana Extracorpórea y significa que esta cumplió las tareas del corazón del pequeño, pues el propio no reaccionaba.

Esta técnica es de una alta complejidad y la FCV es la única institución en Colombia en recibir el reconocimiento como Centro de Excelencia en soporte vital extracorpóreo.

Desde 2007, año en que inició el programa de Corazón Artificial en la institución el Ecmo ha salvado la vida de más de 520 pacientes de Colombia y el mundo.

Uno de estos casos es el de Daniel Mateo, que duró cuatro días con su pecho literalmente abierto, mientras su corazón respondía por sí solo.

“Es mi primer bebé y es duro tener que pasar por todo esto. Asumimos la responsabilidad y el bebé debía nacer con una mejor calidad de vida, por eso llegamos a Bucaramanga”, cuenta Diana al recordar que al infante no le daban más de siete meses de vida.

Madre e hijo aún viven en Aruba, pero vienen constantemente a la ciudad para continuar con el tratamiento del pequeño.

En sus tres viajes han encontrado en el profesionalismo del personal médico una razón para tener esperanzas y en la calidez humana del bumangués un apoyo emocional para no sentirse solos ante la colosal tarea que es recuperar la vida de un bebé.

“Se ha creado un vínculo muy cercano, casi familiar con todo el personal médico. Eso ayuda a uno sentirse menos solo”, reafirma Diana, antes de concluir “soy optimista, confiamos plenamente en nuestros médicos”.

Uno de los doctores de Daniel Mateo, que hoy cuenta con 20 meses de vida, es Justo José Santiago Peña, cardiólogo y experto en hemodinamia pediátrica, una especialidad que consiste en tratar dolencias del corazón sin recurrir a las operaciones, asegura que el pequeño ha tenido una recuperación satisfactoria, pues han solucionado varios de sus males sin operarlo, por vía de cateterismo, pero no hay que confiarse.

“Lo mejor es explicar bien la enfermedad, entender qué está pasando y por qué vamos a hacer algo. Hay que relacionarse de manera integral con los padres”, argumenta.

Asimismo, confirma que el año pasado se hicieron más de 300 intervenciones de ese estilo a pacientes del corazón. La mayoría buscando el cierre de defectos cardíacos.

Según el FCV, de los pacientes del corazón que atienden, entre el 60% y el 65% provienen de otras partes de Colombia distintas de Santander y entre el 20% y el 22% son extranjeros, lo que confirma la reputación y confianza que tiene la oferta médica bumanguesa.

Daniel Mateo nació bumangués y pudo ampliar sus posibilidades de vida gracias a ello.

¡Ven!

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