Así llegue a Bucaramanga para estudiar en la universidad - BGA Te Activa

“Yo venía de un sitio pequeño, donde todos nos conocíamos y uno se saludaba con todo el mundo… Aquí fue distinto; tantas caras, tantas cosas, tantas calles y tantos lugares a la vez”. Quien habla es Dayanny Torcoroma Maestre Álvarez al buscar sus primeros recuerdos como estudiante de la UDI en Bucaramanga, recién desempacada de Ocaña, Norte de Santander.

Este salto de vida le sucede a todos los miles de jóvenes que llegan de otras ciudades y regiones a estudiar a la capital santandereana. Dayanny solo conocía a su prima, que estudiaba Nutrición en la UIS, sin embargo, asegura que la convenció tanto el campo de acción que le ofrecía la carrera de negocios internacionales como las ventajas económicas que tenía la ciudad.

“He vivido en Santa Marta, en Pereira y en Barranquilla, así que tenía cómo comparar con otras ciudades, pero aquí vine una vez a una cita médica y me gustó mucho la ciudad, su clima y que a pesar que es una ciudad grande, no es caótica y es cómoda para los estudiantes”, recuerda.

Ella llegó a vivir en los barrios cercanos a la UIS y la UDI, que son principalmente universitarios y aunque reconoce que la gente de la zona era amable y listos a dar una mano, pronto se dio cuenta que descubrir la ciudad sería una tarea personal.

“Como mi prima estudiaba todo el día, pues yo me subía en los buses sola -claro, ella me dio algunas pistas de calles y puentes- pero finalmente me tocaba a mí arreglármelas”, recuerda con una sonrisa que se le quita cuando reflexiona: “Yo creo que al principio uno tiene ese miedo a un sitio nuevo, pero también es emocionante. Es esa emoción a lo desconocido, a descubrir un lugar completamente nuevo”.

En ese nuevo ambiente de posibilidades, Dayanny encontró refugio a su necesidad de estar activa en el teatro y el arte. Empezó a asistir a los eventos de la Casa del Libro Total y del Museo de Arte Moderno de Bucaramanga.

“Eso también me hizo perder el miedo a la ciudad, porque estaba en constante movimiento. Me la pasaba activa en la ciudad”, asegura.

Luego, cuando empezó a darse cuenta que podía sacar más provecho de su tiempo, volvió a una vieja pasión: el taekwondo y el deporte. Según cuenta, probablemente ya conozca todas las cascadas que hay cerca de la ciudad, así como los caminos, pues caminar es una pasión más que ha podido liberar en Bucaramanga.

Algunos dicen que no hay nada para hacer, pero al contrario, hay de todo. Hay cantidad de cosas para hacer en Bucaramanga, pero eso es como dicen: el que busca, encuentra y el tiempo hay que aprovecharlo”, concluye.

Dayanny se graduó en 2018 y aún hoy sigue en la UDI, pero ahora trabajando en la oficina de egresados. Eso sí, siempre dando una mano a aquel que, como ella, llegue a la ciudad bonita sin conocer todas las posibilidades que tendrá.

 

El consejo más valioso para un estudiante que llega a Bucaramanga:

“Hay un velo enorme que tiene todo estudiante y es que es que uno llega con miedo, muchas veces es inculcado por los padres que siempre se preocupan porque están lejos. Pero hay que olvidar ese miedo, reconocerse como una persona fuerte, con capacidad de aprender. Cada día uno aprende algo nuevo, cada día uno descubre otra cosa. Hay que quitarse el miedo”.