Pato Cardona, un santandereano por vocación (pero primero, por amor) | BGA Te Acitva

Recorrer a Santander durante su adolescencia enamoró a Oswaldo Cardona, un hombre nacido en Medellín pero adoptado por Bucaramanga desde los 8 años, que hasta el sol de hoy aún pregona ese amor por dondequiera que va.

“Pato”, su apodo para los amigos, hacía esos recorridos en bicicleta desde los 15 años.

Agarraba su maletín, la bici y empezaba a recorrer los pueblos de la región, gozando el paisaje, mezclándose con la gente y durmiendo donde lo topara la noche.

La experiencia no solo le dio una comprensión clara de la belleza del paisaje y la arquitectura de Santander, sino la inquietud por mostrar los tesoros escondidos entre el cañón y las montañas de estas tierras.

Hoy, con familia y mientras vigila a su hija andar en patines, recuerda esas épocas.

“Me encantaba coger mi bicicleta e irme, viajar solo. Cada vez que paseaba yo decía ‘qué espectáculo’. Esto era como lo que más me hacía enamorarme de Santander, ver el potencial que tenemos a nivel de paisajes”, cuenta, antes de agregar sin titubear: “Me atrevo a decir que en ninguna parte del mundo lo hay, los paisajes, la variedad, la diversidad tan impresionante que tenemos nosotros aquí de pasar de un bosque seco a un bosque húmedo en cuestión de un metro. ¡Es una vaina espectacular!”.

Esa fue una de las razones por las que fundó Guerrero Guane, una competencia de Mountain Bike que surca tierras santandereanas y que este año llegó a su tercera edición, con más de 600 corredores y presencia de competidores de más de 16 países.

“Pato” recalca que su competencia busca fundamentalmente transmitir lo que él aprendió de joven: que vivimos en una tierra indomable y de belleza insuperable, aunque admite que parte de eso implica un esfuerzo físico enorme.

Por eso, muchos de quienes se inscriben a la competencia lo hacen para retarse a sí mismos, para ver hasta dónde los lleva su espíritu.

“La gente piensa que es una carrera, y pues sí porque donde hay ciclismo hay competencia, pero realmente estamos más enfocados a esas personas que les encanta ese turismo deportivo, que quieren venir, conocer nuevos lugares, conocer amigos y vivir en un evento de estos de tres o cuatro días donde la gente está en una interacción permanente”, narra.

En un punto de su relato, se detiene y habla del “alma”, esa que para “Pato” es la clave del éxito de la competencia.

El alma de Guerrero Guane dice, es Santander. Desde el más mínimo de los detalles. “Tenemos dentro de las políticas que el evento sea 100% santandereano”, explica.

Eso significa que los jerseys (que saldrían más baratos en Chinas) son hechos en Santander, las maletas que entregan también y los trofeos los hacen en Barichara.

“Es como la manera en la que queremos que haya desarrollo social, que pueda dinamizar la economía para un sector o para varios sectores, eso es a lo que le apuntamos, que no sea un evento sin alma sino un evento donde realmente podamos jugárnosla por Santander”, finaliza.

 

Tres preguntas para un enamorado de Santander

¿Cuál es el tesoro escondido de esta región?

“Me encanta la tranquilidad del sector rural, de los pueblos que están en la mitad de la nada, de esos que están muy lejos de todo. Hay unos contrastes que son espectaculares. Hay un pueblo que se llama Guadalupe que queda a una hora de Oiba. Es espectacular, silencioso, tranquilo. El camino real que tiene a los alrededores y la quebrada Las Gachas son muy chéveres. Zapatoca y Betulia me parecen divinos porque tienen unas rutas espectaculares pasando por el cañón.

¿Bucaramanga tiene algo que envidiarle a otras ciudades, como Medellín?

“Todos debemos ayudar para proyectar a Bucaramanga como ese vividero sabroso, hermosa; como una ciudad segura, espectacular, en donde si uno se pone a ver la brecha social no es tan marcada como en otras ciudades del país. En ciudades como Medellín sí se ve esas brechas sociales”.

¿Por qué hacer todo tan local, aún a riesgo de su economía?

“Yo puedo conseguir un Jersey y una maleta mucho más barata si la traigo de China, pero entonces ahí es a donde vamos: es tratar de mostrar un evento muy sano donde no es un evento de capitalismo salvaje donde los organizadores queremos recoger la plata y no más, sino que es también hacerle ver a las personas de acá que todos tenemos que poner un granito de arena, hacerlos entender que es un evento de región que lo busca es proyectar a la región y a la ciudad”.