Ruta Típica | BGA Te Acitva

Ruta típica

Santander, tierra de sabores

Esta tierra forjada con azadón y sudor desde las montañas del cañón del Chicamocha hasta las ciénagas del Magdalena no se encuentra mejor plasmada que en su gastronomía.

La cocina santandereana aprovecha todo lo que crece y germina en la tierra y lo mezcla con siglos de tradición de las provincias para dar con sabores fuertes y atrevidos. Desde el tradicional cabrito con pepitoria hasta la dulzura del bocadillo veleño, un producto que hoy tiene denominación de origen.

Déjate antojar entonces por esta mezcla y cuando nos visites, recuerda probar algunos de los siguientes platos:

Cabrito

Es uno de los platos más tradicionales de Santander. Carne blanda, sabores dulzones y una historia ancestral. Uno de los íconos de nuestra gastronomía..

Algo de historia: el cabro llega a Santander con la conquista española, que los traen de la costa norte colombiana para su consumo. Es en Santander, específicamente en la zona del cañón del Chicamocha donde los criollos lo adoptan como parte de su dieta y le agregan especias típicas de la región, como el trupillo, gallinero, guasabora, tunecabo, oregano, que le dan al cabro su sabor singular.

Sobre el plato: el cabrito se puede pedir asado, a la plancha, sudado o frito. Su carne es bastante blanda y su sabor tiene una mezcla dulzona y salada. Esto se consigue sazonando el cabrito un par de horas antes de cocinarlo en una mezcla de condimento y su propia sangre.

Acompañantes: la tradición dicta que un plato de cabrito debe ser acompañado con una porción de pepitoria. Recuerda pedir yuca frita o al vapor para completar el plato y unas cebollitas ocañeras.

Restaurante El Zurrón

Pepitoria

El acompañante por excelencia del cabrito. Un arroz con sabor a Santander y una preparación que ha pasado de generación en generación.

Algo de historia: Llegó a la región con la conquista, como un complemento al cabrito. Se cree que la receta original llegó a España procedente de los árabes, que preparaban el arroz con menudencias de aves. Por tanto, la receta santandereana es un plato hasta hoy incomparable.

Sobre el plato: aunque su preparación pueda parecer inusual, pues es básicamente arroz sazonado por la sangre del cabrito y acompañado por sus menudencias condimentadas, su sabor despejará todas las dudas, especialmente si viene acompañado de un bocado de cabrito.

Acompañantes: como lo indica su origen y su receta, es el acompañante tradicional del cabrito, aunque también se sirve junto a otras preparaciones con carne de res, como es la oreada. Se suele acompañar de cebollitas ocañeras también.

Restaurante El Zurrón

Mute Santandereano

Una sopa espesa, que mezcla una base de maíz, piezas de cerdo y res, y un sabor a leña y hogar. Un plato, que por su composición puede defenderse solo, sin acompañarlo a otro alimento.

Algo de historia: “Mute” significa “maíz” en lengua indígena quechua y su origen data de siglos antes de la colonia. Sin embargo, fue con la llegada de los españoles que empieza a tomar la forma con la que se conoce hoy, al agregarle el componente de la carne. Desde esa época era un plato de la gente del común y de ello viene que, al día de hoy, se consiga mute en casi cualquier rincón de Santander.

Sobre el plato: el mute consigue su máximo esplendor de sabores cuando se cocina en leña y con suficiente tiempo de cocción para que el maíz se integre a la mezcla y le de su distintiva espesura y color amarillo.

Acompañantes:  el mute es un plato que suele conseguirse solo los domingos. Se suele acompañar de una porción de arroz, ensalada y dependiendo del apetito del comensal, una pieza de carne.

Restaurante El Zurrón

Carne oreada

Un corte de carne de consistencia fuerte y abarrotada de sabores salados y dulces al tiempo. Su preparación es una muestra de la resiliencia del santandereano para aprovechar todos los recursos disponibles.

Algo de historia: la carne oreada nace de la creatividad de los santandereanos y el aprovechamiento de los recursos naturales, pues se necesita del potente sol que alumbra en sectores del departamento como el Cañón del Chicamocha para su preparación. Este proceso de maduración, que se usó en todo el mundo durante el siglo XIX y primera parte del XX, hoy está casi extinto.

Sobre el plato: una carne oreada bien hecha debe ser dura, porque tiene que haber permanecido un día completo al sol. Su corte es delgado y se adoba con especias, sal y limón (e incluso alguna cerveza y panela rallada), por lo que la maduración al sol le da ese sabor cargado y fuerte.

Acompañantes: por los sabores fuertes de la carne oreada, se recomienda un acompañante que lo compense, como la yuca al vapor.

Restaurante El Zurrón

Arepa amarilla

Toda la energía del maíz molido, la yuca y el chicharrón, condensados en discos de unos 20 centímetros de diámetro y preparados en un fogón con buena llama. Una inyección de sabores para empezar el día.

Algo de historia: el maíz era el principal recurso de los pueblos indígenas que habitaron Santander, por lo que las preparaciones diarias con este alimento eran variadas. Aunque aún está en disputa si la arepa nació en Colombia o en Venezuela, la arepa amarilla aparece en varias mitologías indígenas como la preparación circular del maíz en el fuego.

Sobre el plato: los indígenas solían convertir el maíz en masa con sus dientes. Afortunadamente, los métodos se refinaron y posteriormente se agregó la yuca y el chicharrón en la realización de la harina del maíz. Esta luego pasa al fuego, hasta que tenga consistencia.

Acompañantes: la arepa de maíz puede tener un sabor bastante seco, por lo que se suele acompañar a un caldo con huevo o a un corte de carne fresca.

Restaurante El Zurrón

Hormiga culona

Un bocado salado, lleno de sabor y con un toque arenoso que se disuelve en el paladar. Sin duda el ícono de la excentricidad gastronómica y el mayor enigma de la cocina santandereana.

Algo de historia: comer hormiga culona es una tradición heredada de los indígenas guanes que habitaban en los terrenos donde luego se asentaron San Gil, Curití, Villanueva, Barichara y Guane. Ellos aprendieron a masticar las hormigas y después de la colonia, las poblaciones heredaron el conocimiento para capturarlas y luego cocinarlas.

Sobre el plato: No es cualquier hormiga la que se cocina. Tienen que ser las hormigas reina del género Atta, que solo se pueden capturar durante nueve semanas del año en la temporada de lluvias. Este plato es de origen indígena y se prepara asando las hormigas previamente condimentadas, limpias y sin alas. Se come entera o quitando la cabeza y patas, tú decides.

Acompañantes: por lo general, la hormiga culona se disfruta como aperitivo, sola y a puñados, como si fuera maní. Por su sabor salado, puedes acompañarlo con alguna bebida suave.

¿Dónde comer alguno de estos platillos en Bucaramanga?

  • La Puerta de Sol – Cra. 30 #65-08
  • El Gran Hipopotamo – Cra. 27 #18 – 04
  • Maiz Pelao – Calle 32 # 26-13
  • Señora Bucaramanga – Cra. 27 #21-70
  • La Casona – Cl. 28 #28 – 09
  • El Viejo Chiflas – Cra. 33 No. 34-10
  • La Mata de Platano – Cl. 18 # 26-39
  • Cabrito a la Brasa – Cra. 26 # 20-14
  • El Tony – Cra. 33a #33-6
  • La Fonda Paisa – Km. 7, La Parcel
  • El Morichal – Km. 10 vía Piedecuesta
  • Don Lucho Cl. 45 No. 24-95
  • El Cabron – Cra. 35 # 42 – 17
  • Mirador del Atico – Carrera 52 # 70-01
  • La 22 Restaurante – Carrera 22 # 45-18
  • El Zurrón – Carrera 35 #48-21
  • Casa Santander – Hacienda La Esperanza vía cerro el santísimo entrada principal teleférico

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